19 abril 2010

La Alicia de Burton no cae por el agujero

No cae, no. La tierna muchachita inglesa que tiene sueños delirantes, salidas malhumoradas ante los galimatías del país de las maravillas e incluso discusiones de método con un huevo de rasgos humanos, un sombrerero y una oruga que parece egipcia (por aquello de la pipa), se ha convertido de pronto en una adolescente casadera y rebelde porque no usa corsé ni quiere casarse con el sapo que quieren venderle como príncipe.

No cae, no, apenas se asoma. La Alicia de Burton –o mejor, de Linda Woolverton, la autora del guión- se queda apenas en la adaptación de la adaptación de lo que ya Disney había hecho en los años cincuenta, añadiendo un personaje aquí y otro allá –esta vez, sobre todo, de Alicia a través del espejo-, un truquillo de 3D así, otro asá, y un Jim Carrey (perdón, quiero decir Johnny Deep, pero ahora de hacer tantas muecas parece su hermano gemelo) quien en lugar de inmortalizar al sombrerero –que tampoco lo necesita- lo confunde en el imaginario con Charlie, el de la fábrica, con el Barbero de la calle Tweed, y hasta con Jack Sparrow cuando camina como por pasarela sobre la mesa del té en la que siempre son las seis de la tarde.

Y cuando digo que no cae, no quiero hacer con ello una crítica. Alicia no cae por el agujero simplemente porque no puede caer. La obra de Carroll no puede ser adaptada, como casi ninguna que podamos considerar Literatura (pienso por ejemplo en lo que sería adaptar El Aleph, para que me entiendan), siendo ésta además una bilogía particularmente inadaptable por aquello de que su virtuosismo está justo en el lenguaje, y no en la historieta.

Yo, como @Federico y otros tantos, tampoco he sido nunca una fan de Alicia. A mí sus raíces en el folclore de la Inglaterra del siglo XVIII me han quedado siempre demasiado lejos y nunca me ha llegado a tanto la curiosidad filológica para desentrañar los retruécanos de la Liebre de marzo y el sombrerero, o para rastrear el significado de los juegos de palabras –complejos en inglés e intraducibles al castellano, un idioma en el que, para mi gusto, se quedan sosos- ni el origen de personajes como Tweedledum y Tweedledee, Humpty Dumpty o el Jabberwock, de los que sé apenas que provienen de poemas de la era victoriana y literatura épica, la jerga popular y canciones de cuna de comienzos del XIX. Y lo sé entre otras cosas porque cantaba Twinkle twinkle little star de niña, en el colegio, y hasta dibujaba a Humpty Dumpty en huevos de pascua.

Pero todo eso está ahí, aunque la mayoría no esté por la labor de desentrañarlo. Carroll propone el juego desde su propio nombre –de nacimiento: Charles Lutwidge; en latín: Carolus Ludovicus; invertido: Ludovicus Carolus; y anglificado: Lewis Carroll- y a partir de entonces toda su obra es un espejo que encuentra asidero en la realidad de su tiempo, empezando por la niña Alicia Lidell en la que se inspira y por la que hoy la corrección política ambulante seguro lo hubiera acusado de pedófilo, y quizá hasta le hubiera censurado la obra.

Pero son todos esos referentes los que vienen a poner orden en el sinsentido del fondo del agujero y los que le dan a la Alicia literaria la dimensión y la profundidad que Burton no puede darle, y a los que el director solo alcanza a hacerles un guiño cuando el gato de Cheshire, en la película, se despide de su sombrero favorito con un goodbye, dear hat, (casi homófona de dear heart). Evidentemente, el guiño se queda muy corto, y, como dice @Boyero, “el poso que deja es escaso”.

La película se queda pues en un despliegue de virtuosismo técnico (en este caso forzado: estaba pensada para 2D) en el que Burton hace gala de que sabe para quien trabaja. Pero el buen ritmo y la técnica sólo le alcanzan para enriquecer en la pantalla los dibujos que hiciera del libro el caricaturista Jhon Tenniel en 1864 -copiados casi fielmente, salvo Alicia-, mientras simplifica de paso, y en exceso, todo aquel mundo onírico, simbólico y fantástico, quedándose una vez más en un cuento para niños y adultos, esta vez con moraleja. Una lástima, porque aunque te lo pasas bien, no llegas a caer con Alicia por el agujero. Eso es lo que yo hubiera querido.

Publicado por Juliana González a las 3:07 PM |  
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